El libro La baldomera ha sido registrado con el ISBN 978-987-665-083-0 en la Agencia Argentina de ISBN Cámara Argentina del Libro. Este libro ha sido publicado por Arte & Parte en el año 2012 en la ciudad de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Argentina.
Además de este registro, existen otros 242 libros publicados por la misma editorial. Se destacan: Cuentos insomnes desde El Acebuche escrito por Joseba Koldo Sáinz Olmos Venganza de luz escrito por Sergio Scarone Pérez Relatos para cuerdos escrito por Eduardo Palop Martínez Un sueño ilegal escrito por Rodolfo Roberto Bofill Phinney y Historias de todos los días escrito por Lorena Romero.
(Castañeda, 2012)
Castañeda, H. C. (2012). La baldomera. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina: Arte & Parte
Este libro ha sido publicado en Argentina, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CF. Esta obra ha sido publicada en el año 2012.
1/5Lizardo sin dejar de mirar a cada instante su reloj y con una insistencia conturbadora , me aseguraba lo "vacano" que pasaríamos donde la Baldomera. Todo esta conversación dejaba un extraño presentimiento que bailaba en mi cabeza, pero francamente no dejaba de cosquillarme la atención. La espera de mi respuesta acabó con las uñas de Lizardo.
5/5La Baldomera-Cuento: De todo esto hace ahora mucho tiempo, pareciera en realidad que fue hace un siglo, pero sin embargo, recuerdo clarito la primera vez que gané dinero: fueron veinte pesos, arrendando el patio de la casa a una compañía exploradora de petróleo que, a fínales de la década del los 60, llegó al pueblo. Jamás había sido dueño de tanto dinero junto. El problema comenzó cuando me encontré y le comenté a mi compañero de andanzas la historia del dinero. Al finalizar la conversación, Lizardo, con sus ojos como un alcón y mostrando una sonrisa poblada de blancos dientes, dijo: ---¿Veinte pesos? Es exactamente lo que necesitamos para hacerle una buena visita a la famosa Baldomera. ---¡No qué va! Si esto se llega a saber en la casa..... ----¡Que carajo! -dijo Lizardo, acomodándose el cabello detrás de las orejas, quedándole los pelos en su sitio, con una raya en el centro - ¡No seas tan pendejo, ya es hora de demostrar que somos hombres! (sigue)