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Carátula de Todos los caídos en combate

Todos los caídos en combate

Rodolfo Cifarelli;

El libro Todos los caídos en combate ha sido registrado con el ISBN 978-987-554-197-9 en la Agencia Argentina de ISBN Cámara Argentina del Libro. Este libro ha sido publicado por Simurg en el año 2014 en la ciudad de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Argentina.

Además de este registro, existen otros 313 libros publicados por la misma editorial. Se destacan: Dos boletos para el autobús escrito por Liliana Arendar Filmar para ver escrito por Jean-Louis Comolli Desnudo en la batalla escrito por Mauro Adrián Peverelli La Tierra prometida escrito por Elena Marengo y Mutandas con-textos .

ISBN 13
978-987-554-197-9
ISBN 10
987-554-197-4
Editorial
Tipo
Libro
Fecha pub.
2014-07-01
Edición
1
Reimpresión
n/d
Idioma
Español
Materia
n/d
Palabras clave
narrativa argentina, cuentos
Precio local
120.00
Formato
192 pgs.; 14 x 20; Rústica/Paperback/Softback;
Sinopsis
n/d

¿Cómo citar este libro?

CITA (APA)

(Cifarelli, 2014)

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA (APA)

Cifarelli, R. (2014). Todos los caídos en combate. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina: Simurg

¿Dónde y cuándo fue publicado el libro Todos los caídos en combate?

Este libro ha sido publicado en Argentina, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CF. Esta obra ha sido publicada en el año 2014.

Código de Barras de '.9789875541979.'
Prefijo Grupo
978-987
Prefijo Editorial
978-987-554
Capacidad
1.000
Utilizado
203
20%
Registrante
n/d
URL
http://edicionessimurg.com
Dirección
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CF - Argentina

Evaluaciones

5/5

Todos los caídos en combate - Por Luis Chitarroni Habría que definir con precisión el tipo de enunciados de Rodolfo Cifarelli para alcanzar así una teoría del grado exacto de misterio e información que debe contener un relato. El comienzo de “El guardián”, por ejemplo: “Todos los mozos de las fondas de Paseo Colón entre Independencia y Belgrano sabían que las chicas convidadas a la mesa de la gran madre eran hijas de circos abandonados, y por eso tal vez las atendían como a princesas rescatadas de las peores cárceles del enemigo.” O esa que irrumpe en el primero, “Delta”: “Descubrí que tu hermana se fue porque está muerta (…) Y por eso mismo dice que está cerca. Cuidado con los muertos. Por favor, solo te pido que nunca escuches a los muertos”. El secuestro de la atención queda asegurado. Después, después todo lo que se pueda decir de un cuentista de esta estirpe (vacilé entre “categoría” y “laya”: las contratapas nos ponen de veras solemnes). [Me salvó tal vez (o no me salvó en absoluto: me perdió del todo) una memoria que Cifarelli y yo compartimos: Árbol de la estirpe humana, el título que Alberto Girri extrajo de Gottfried Benn con propósitos más intelectuales que líricos]. La memoria de una literatura argentina que se extinguió entre mediados de los setenta y comienzos de los ochenta. Hoy todo se mide en décadas, conglomerados de espesura que impiden la extracción de la astilla ---la hora del segundero, del segundeo---, que en la adolescencia nada medía. Por eso las historias de Cifarelli están cifradas en horas, una medida de tiempo ---la hora del segundero, laberíntica, no la de la reconstrucción pericial--- angustiosamente más difícil de circunscribir, de orbitar, de olvidar que cualquier otra cosa. Se dijo que, de acuerdo con la memoria y el destino ---de Ravel, creo que se dijo---, cada artista elige el rumbo y el mundo a habitar. Cada astilla. En el de Cifarelli susurra y rumorea como en el mío la delectación por una literatura argentina en apariencia “grande” ---Borges, Bioy, Mujica Lainez, Mallea---, irremplazable. Se pasa de un volumen escondido de La rama dorada, de Frazer, a unos canarios roller capaces de inventar a Mozart. Todo desde abajo, todo a fondo, como si para este aprendizaje del dolor las situaciones no fueran la sustancia del recuerdo sino los detalles y los nombres. El primero de los relatos ya recupera Malvinas, pero la inmediatez con que el siguiente lo pisa sin amenazarlo da a entender que el “todos” del título del conjunto “los caídos en combate” incluye a más que los que permita evocar una guerra. La cadencia de un título largo es también una proporción de la teoría del suministro de información de la teoría Cifarelli. Así, “Algo que nadie debería saber de nosotros” contiene, dentro de un sistema sin marcas que ignora cualquier reglamento, la circunstancia del regreso a la adolescencia o a la infancia, y el fiero desdén aristocrático de observarlo, dentro de la intimidad del secreto, desde un futuro sin recompensa. Con este libro singular, modesto solo por la obstinación con que su autor se defiende de la vulgaridad, Cifarelli encuentra en el territorio indiviso de la narrativa argentina, donde suele prevalecer el malentendido, no un lugar sino una posición distinta: la que le corresponde a un árbitro lúcido, angular, definitivo.

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